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lunes, 17 de diciembre de 2007

Carta a SS. MM.

Estimados monarcas de países que hoy no son monarquías:

Es un placer, un año más, escribirles y hacerles llegar esta misiva a un indio, un nubio y un sirio como SS. MM., con la esperanza de que las actuales tecnologías, que todas han sido nuevas en algún momento, permitan que llegue a destino sin parar en barras, que son en este caso fronteras y huelgas de Correos.

Visto que estamos en año electoral, lo primero que pediré a SS. MM. es un poco del menos común de los sentidos para los españoles, y que consigan con los votos de todos que alguien gane las elecciones. Porque como ocurra como la última vez, que el que está no las ganó sino que el que estaba las perdió, quien sabe lo que será de este país en el que los socialistas mantienen el Canon digital y los populares votan en su contra.

También por pedir, y también para mí pero para todos, un poco de lo mismo para otros que están a punto de votar, allá en el Imperio, que frente a lo que tienen ahora van a tener que elegir a una mujer o un negro, y puede que por no hacerlo se queden con lo que tienen, que ya bastante malo es. Espero que SS. MM. no se atraganten, como él, con las galletas que les dejaré la noche de la víspera de Epifanía.

Más lejos de mi árbol, pidan SS. MM. en mi nombre al niño que haga reconsiderar a Su vicario en la Tierra la reciente Spe salvi, o más bien, siendo que el texto es ciertamente erudito, razonado y coherente, que le haga reconsiderar las bases de pensamiento sobre las que la encíclica está tan armoniosamente construida. Igualmente pido a SS. MM., como al comienzo de esta electrónica misiva, un poco de seso, y que no sea en sopa, para los que han de regir nuestros destinos, desde el munícipe hasta el Emperador.

Afectuosamente me despido, este año de separación familiar tanto o más que los anteriores, y espero que menos que los por venir, que sean muchos y buenos, de SS. MM. recordándoles que, como siempre, mis zapatos serán los menos betunados que encuentren bajo el árbol.

S. S. S.

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