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martes, 17 de agosto de 2010

Sobre la posible responsabilidad de la Administración Pública en un programa desarrollado mediante un modelo libre

Copio un artículo que acabo de publicar en la Desbitácora:

Si una Administración Pública distribuye un programa libre, tiene cierta responsabilidad con los usuarios del mismo incluso en el caso de que la propia Licencia del programa indique lo contrario, ya que, al contrario que un distribuidor cualquiera, una A. P. sí tiene una obligación legal real de velar por los receptores del programa, que son sus ciudadanos. Dicha responsabilidad puede ser mayor aún en el caso de que el usuario del programa sea la propia A. P. de modo tal que un problema en el programa suponga para aquélla la pérdida de datos de los ciudadanos o cualquier otro resultado que les perjudique.

Al mismo tiempo, crear un programa al modo de los proyectos libres implica que varias personas (los desarrolladores en quienes se tiene confianza suficiente como para permitirles acceso de escritura al repositorio), algunas de las cuales no tendrán ningún tipo de relación contractual directa ni indirecta con la A. P. que promocione el programa, podrán realizar cambios al mismo, algunos de los cuales pueden ser perjudiciales, bona fide o maliciosamente.

Parece entonces que llegamos al dilema cruel de que una A. P. debe renunciar a liberar un programa y desarrollarlo a través de una comunidad o aceptar la responsabilidad de un programa que no se encuentra bajo su control.

Sin embargo, se trata de un falso dilema, ya que hay un paso intermedio entre el desarrollo y la publicación, que es el punto en el que la A. P. puede intervenir a fin de controlar el proceso conforme a su responsabilidad sin correr el riesgo de molestar a la comunidad de desarrolladores con injerencias. Dicho punto es la liberación de versiones oficiales del programa.

El flujo de trabajo correcto para bordear adecuadamente el problema es:
  1. que los desarrolladores trabajen libremente, hasta el punto en que tal cosa sea posible para que el programa no se aleje de las especificaciones, en el repositorio de código

  2. que un grupo seleccionado de desarrolladores, responsables ante la A. P. (funcionarios, contratados por la A. P. o contratados por una empresa contratada a tal fin por la A. P.), seleccione regularmente el código de la rama «tronco» del repositorio, lo empaquete (a modo de paquete fuente o de paquetes fuente y binario) y lo publique


De este modo, los usuarios que lo deseen pueden obtener las versiones de desarrollo del código, lo cual es imprescindible para la detección de fallos en el mismo y su mejora, sin responsabilidad para la A. P., y ésta puede proporcionar versiones oficiales que hayan pasado el filtro de los desarrolladores contratados, con plena responsabilidad.

Es conveniente, pero no necesario, que la distinción entre estas dos maneras de proporcionar el código sea patente en la interfaz web del repositorio de código, con una mención del tipo «[La A. P.] no se hace responsable de los posibles fallos de estas versiones de desarrollo y niega toda responsabilidad sobre el mismo. Si no es usted un usuario avanzado, por favor utilice las versiones oficiales que puede encontrar en [sitio web].».

Ante un problema real que se produzca como consecuencia del uso del código, la estrategia de defensa de la A. P. debe variar en función de que dicho fallo se produzca en un código obtenido del repositorio o en un programa de la distribución oficial.

En el primer caso, la A. P. debe negar toda responsabilidad, indicando que el usuario sabía lo que hacía al descargar una versión de desarrollo, e indicando que el usuario asumió toda la responsabilidad al usar la interfaz web del repositorio de desarrollo del código (si lo hizo así) o indicando que el usuario era plenamente consciente del peligro de utilizar una versión de desarrollo, ya que es inconcebible que un usuario lo suficientemente avanzado como para utilizar el repositorio sin usar su interfaz web no lo sea.

En el segundo caso, la A. P. debe aceptar la plena responsabilidad por el perjuicio causado, ya que es, al menos, responsable civil subsidiario, pero al mismo tiempo debe averiguar qué desarrollador aceptó el cambio en el código que causó el problema e iniciar las acciones penales y, en su caso, disciplinarias adecuadas, ya que sin duda se trata de uno de los «desarrolladores de confianza» plenamente identificados por ser funcionarios, contratados por la A. P. o contratados por una empresa contratada a tal fin por la A. P.

lunes, 9 de agosto de 2010

¿Cómo pueden?

Acabo de darme un paseo por la Ciudad de Los Adelantados, por las calles peatonalizadas de La Laguna.

El tiempo estaba lagunero: nublado y con un punto de frío, incluso en agosto. Y los laguneros, que adoramos el tiempo típico de nuestra ciudad, andábamos por la calle. Sí, como lo oyen: 18C y un 94% de humedad nos encanta. Y no eran aún las nueve, ni siquiera las ocho y media.

Unas condiciones ideales para los comercios, ¿no?, calles llenas.

Pues debe parecerles lo contrario, a los comerciantes de Carrera, Herradores y alrededores: estaban cerrando. No dejaron de quejarse de la peatonalización misma, ahora de la crisis, y sin embargo cierran sus puertas con las calles llenas de gente. ¿Cómo pueden?

No es por el oro

Acabo de mirar mis números del Sorteo del Oro de Cruz Roja. No me ha tocado nada, pero en realidad no me importa. Comprar billetes de este sorteo puede ser por la esperanza de que te toque el premio, pero en realidad... no es por el oro.

lunes, 26 de julio de 2010

La nariz de Missino

Missino nació bajo la higuera, en La Palma, donde lo recogimos con apenas días y lo llevamos a Tenerife, en una caja de cartón.

Vomitaba la leche que le dimos, de pura atrofia del estómago por el hambre, tan pequeñito. Pero se recuperó, y saltaba y corría por toda la casa, en Tenerife. Lo dejábamos escaparse, si quería, pero solía dormir conmigo. En lunas de celo, quizá pasaban dos o tres noches seguidas sin que volviera a casa, y luego lo veíamos llegar, sucio, flaco, magullado y arañado de gatunas peleas, pero con la satisfacción de haber cumplido.

Lo vigilábamos más justo antes de un viaje. Cuando nosotros íbamos a La Palma de vacaciones, él venía con nosotros, naturalmente, en su bolso de rafia forrado. Y los viajes en turbohélice no deben ser nada agradables para un gato. Alguna vez vomitó, incluso. Yo le tapaba las orejas con la mano para que no le retumbara demasiado el estruendo de la media hora de vuelo en aquellos ATR.

Cada vez que estábamos en La Palma, a quince o veinte metros de la higuera donde nació, se pasaba el día bajo la cama. Lo paseábamos, como a un perro, algunas veces al día para que hiciera sus necesidades en la huerta, atado con una soga muy larga, pero salvo esos ratos no salía de debajo de la cama.

Y al cabo de la semana, o de las dos semanas, otro viaje en turbohélice de vuelta a Tenerife. Pero esta vez algo cambiaba. En el momento de aterrizar en Los Rodeos y abrirse la puerta del avión, en el momento en que el aire de Tenerife, con su olor propio, inundaba la cabina, Missino sacaba la nariz del bolso y olisqueaba el aire, confirmando que habíamos llegado a destino, que aquél era el aire de casa.

El aire de Tenerife. El olor del hogar.

miércoles, 21 de julio de 2010

Servicio al cliente (III)

Igual que hay que quejarse de los problemas que uno tenga, como he comentado en otras ocasiones, es de justicia reconocer un buen servicio cuando te lo prestan.

Por alguna razón que no acabo de comprender, hace escasos minutos mi acceso a través de internet a mi Caja de Ahorros se bloqueó: introducía correctamente mi identificador y mi contraseña, y me decía que los datos eran incorrectos.

Llamé al teléfono de Atención al Cliente y le expliqué a la señorita que me atendió lo que me pasaba. Me pidió el código de error que me salía en pantalla al tratar de entrar y se lo di. Me dijo enseguida que probablemente se trataba de un bloqueo por exceso de intentos fallidos. Me pidió algunos datos para identificarme, se los dije y desbloqueó el acceso. Me dijo que probara otra vez y funcionó perfectamente.

Tiempo total: unos 5 minutos.

Eso es efectividad, y buen servicio.

martes, 13 de julio de 2010

Clases particulares (II)

- ¿Catorce entre dos?
- A seis. Seis por dos catorce, a catorce cero.

Me quedé mudo.

Yo sí sé quién ganó el mundial

Y no. El mundial no lo ganó España. Ni la Selección Española de Fútbol. Ni Iniesta. Ni Casillas. Ni Sara Carbonero o Telecinco.

El mundial lo ganó China.

¿No me creen? Miren esta imagen:

© 2006 (Dplanet)


Cada vuvuzela, cada camiseta, cada bufanda, cada peluca, cada artículo, en general, comprado por un aficionado de cualquier país está, probablemente, fabricado en China.

Sí, que nadie se crea que la Copa del Mundo de Fútbol es un acontecimiento deportivo. Es un acontecimiento económico, adecuadamente disfrazado. Y este año, lo ha ganado China. La segunda plaza ha sido para Sudáfrica.