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miércoles, 27 de junio de 2012

El papel de Poncio Pilato

Una entrevista de hoy de La Opinión de Tenerife (que no consigo encontrar en la versión electrónica) comenta el papel de Poncio Pilato en el juicio a Jesús de Nazaret. La entrevista es a un juez, y tiene como origen un libro escrito por esa misma persona sobre dicho proceso desde el punto de vista judicial.

No es difícil ver el papel de Poncio Pilato en los Evangelios, aunque cambia de cada uno al siguiente. Mientras en Mateo, uno de los Evangelios viejos, vemos a un Pilato sorprendido, abrumado por la posibilidad de un disturbio, con un interrogatorio muy corto, en Juan, el último (y por lo tanto más lejano a los hechos) de los Evangelios vemos a un Pilato que lo que teme es ser acusado de traidor a Roma, y con una descripción del interrogatorio mucho más prolija.

Es de notar que Pilato, por muy odiado que sea en Occidente, no lo es en Oriente, donde se le trata incluso de santo. Realmente hizo lo que pudo por aquél inocente que le presentaban para ser juzgado.

Esto me hace pensar también en el papel de Judas. Y realmente, no me parece un traidor, sino una persona que intentaba salvar a Jesús. No es eso lo que nos dice Mateo, que nos presenta a un Judas que quiere traicionar a Jesús motu proprio, Juan nos presenta a otro influido por el diablo. Sin embargo, a mí me cuadra mucho más el que nos presenta Jesucristo Superstar, un hombre carcomido por los remordimientos que solamente intenta salvar lo bueno de la obra de Jesús.

En fin, teniendo en cuenta que el primero de los Evangelios fue escrito por Marcos casi medio siglo después de los hechos, como para creerse nada de lo que diga ninguno de los cuatro.

viernes, 25 de mayo de 2012

La Cena de los Idiotas

Este fin de semana fuimos a Las Palmas, a ver la representación de La Cena de los idiotas en el Teatro Cuyás. Aparte de un viaje de ida y vuelta en "la guagua" (Naviera Armas, y digo "la guagua" por que así es como los canarios deberíamos considerar los barcos entre islas, como algo simple, natural y que se coge a menudo) fue un trabajo agotador.

El impresionante trabajo de Agustín Jiménez, así como las propias situaciones del guión de Veber, hicieron que no paráramos de reír durante la mayor parte de la obra, hasta el punto del riesgo de muerte por asfixia. A Agustín Jiménez le daba la réplica Josema Yuste, con un trabajo bien hecho, pero con evidentes reminiscencias de su estilo propio (que en esta obra se agradecen), formando un dúo imposible de conciliar y que sin embargo funciona estupendamente sobre el escenario.

Junto a ellos, también grande en su doble papel, Félix Álvarez "Felisuco", con evidentes problemas de dicción que ninguno de los otros personajes se atrevía a comentar. Acompañando, José Luis Mosquera, Esperanza Lemos y Natalia Ruiz, redondeando una obra en la que absolutamente nada sale como se espera, ni siquiera cuando sale bien.

Narra la obra las tribulaciones de un editor de éxito (Josema Yuste) que, por culpa de un repentino lumbago, no puede acudir a la cena que tenía planeada: una cena de idiotas. Se trata de una cena de amigos en la que cada uno lleva como invitado a la persona más idiota que haya podido encontrar. Sin embargo, dado que el idiota en cuestión (Agustín Jiménez) ya estaba invitado, nuestro editor intenta aprovechar la ocasión para conocerlo mejor antes de la cena, que ha sido aplazada una semana. Una casualidad relacionada con el lumbago y un teléfono da comienzo a una serie de catástrofes, a cual mayor, que acaban implicando a un amigo del editor (José Luis Mosquera) y a un inspector de Hacienda (Felisuco) del que tendría miedo el propio Urdangarín.

El montaje, sencillo y tremendamente efectivo, así como la propia presentación de la obra a los espectadores («Bienvenidos señores y señoras, e incluso gentuza, con tal de que hayan pagado la entrada») crean el ambiente para una comedia extremadamente cuidada y trabajada, pero a la vez muy efectiva y completamente hilarante, en la que se demuestra que, tal vez, los idiotas no son quienes creemos que lo son.

lunes, 14 de mayo de 2012

Fusiones municipales

Hace cierto tiempo que se oye hablar de fusiones de ayuntamientos. Diario de Avisos recoge este tema en su edición de hoy, en clave local e histórica, haciendo hincapié en la cuestión más problemática: la capitalidad de los posibles ayuntamientos resultantes. Y es que parece que mucha gente, sobre todo "los políticos", no se dan cuenta del daño que hacen con las rivalidades entre pueblos vecinos (o a veces dentro del mismo pueblo, véase San Juan de la Rambla). Y pensar que simplemente con lo que nos ahorraríamos en concejales se podrían pagar unos cuantos sueldos a vecinos del lugar... Además, es falso que una unión municipal implique perder servicios. Muchos ayuntamientos tienen oficinas descentralizadas. La cuestión de la capitalidad quedaría reducida a dónde se celebran los plenos y los actos oficiales, porque servicios como el Registro o el Padrón podrían darse donde mismo hasta ahora. Y en las mismas condiciones. Así que mejor sería tener un poco de cabeza y fusionar. Pero no a lo bruto simplemente con un criterio numérico, sino con sensibilidad por las comarcas naturales y la Historia.

sábado, 14 de abril de 2012

Canciones parecidas

¿Es cosa mía, o estas dos canciones se parecen como dos gotas de agua?

Baby I don't care - Transvision Vamp - 1989


Dressed for Success - Roxette - 1989

martes, 3 de abril de 2012

Muere Antonio Mingote

Muere Antonio Mingote


(ABC.es) 03/04/2012


Muere a los 93 años el dibujante y humorista de ABC Antonio Mingote



Gracias por todo, Maestro.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Una cosa fea

Una cosa fea, pero fea de verdad: el nuevo Aeropuerto de La Palma.

El viejo era agradable, de un tamaño adecuado, claro y luminoso, amplio, con un barecito en la esquina que conocíamos bien, con unos preciosos cuadros de la Caldera bien colocados, con plantas y ornamentado en madera al más puro estilo palmero. Un aeropuerto familiar y querido, donde al llegar te sentías llegar a casa, y donde al partir podías comprar puros palmeros elaborados allí mismo y esperar en un sitio agradable, con unos jardincitos entre los aviones y tú, una zona de facturación diáfana y agradable, una organización sencilla pero efectiva y un personal que era como una familia.

Ahora el nuevo aeropuerto es feo, gris (literalmente), poco agradable, oclusivo, muy largo y estrecho, complicado a la vista (no sólo en planta sino también por todas las tuberías del techo y las zonas muertas acristaladas). Los preciosos cuadros ahora están al alcance de la mano de cualquier niño maleducado que quiera toquetearlos, y de frente al sol donde se estropearán. No hay nada de la madera al estilo palmero, con sus cuarterones. Toda la zona es oscura, el embarque se realiza desde la planta alta, pero bajando escaleras (además innecesariamente duplicadas) y llegando al avión a pie como siempre.

Dicen que lo hicieron para potenciar el turismo: mentira. Alguien se habrá beneficiado, pero no el sector turístico de la isla: estando planeado para tres millones de pasajeros anuales, mueve apenas uno. Mientras el aeropuerto viejo era un ir y venir constante, sin prisa, de extranjeros con ganas de senderismo, sin prisa, en una isla sin prisa, el nuevo aeropuerto pretende tener el aspecto de uno de esos aeropuertos de masas como el Reina Sofía, está hecho a mayor gloria de la fealdad sin personalidad ninguna. Porque el aeropuerto viejo era realmente palmero, y este nuevo podría estar lo mismo en Madrid que en Berlin. Mientras antes los extranjeros sentían La Palma desde que desembarcaban, ahora (si van a sol y playa en Los Cancajos) no la sienten en ningún momento.

¿Es esto lo que queremos para Canarias? ¿Una arquitectura supuestamente racional, pero impersonal y fea, y nada a la medida del entorno?

Yo no.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Ahora le toca a Rajoy

Bueno, 186 diputados deberían dar para mucho. Para empezar, deberían servir para gobernar sin estar haciendo estúpidas concesiones a los nacionalistos o regionalistos del signo que sean o de donde sean. Desde mi punto de vista, algo así le venía haciendo falta a este país: un gobierno fuerte, con los pantalones en su sitio. Me da igual que sea de un partido que de otro: para mí lo ideal sería que fuera un gobierno a la alemana (o a la vasca): los dos grandes partidos unidos por lo que merece la pena.

A ver ahora, Sr. Rajoy, aquí le esperamos. No voy a decir que con sus promesas en la mano, porque anda que gallegueó en la campaña, y no prometió mucho. Pero le esperamos con nuestras esperanzas en la mano: cambio, salida de la crisis, empleo para la mayoría (que ya sabemos que para todos no se puede), trabajos dignos, España fuera del disparadero, reducción del paro juvenil, pensiones suficientes y sanidad y educación públicas y de calidad.

Le hemos dado cuatro años de manos libres para ello. A ver qué hace, porque la sociedad española le estará vigilando. No lo olvide, España no es de derechas, simplemente ha castigado a los inútiles que le precedieron.