Bajar a la lista de etiquetas (categorías de artículos)

viernes, 1 de agosto de 2008

El precio de un café

Hace poco más de un año y cuatro meses (el 27 de marzo de 2007) Zapatero dijo que un café costaba (entonces) ochenta céntimos. Se montó una fuerte pelotera con el asunto, porque eso no es lo que cuesta en general un café en las calles de Madrid (ni en otros sitios). En Canarias la cosa no se entendió tanto, porque aquí el café es más barato.

Para muestra, un botón. En el bar de debajo de casa, en La Laguna, el barraquito, bien hecho, con su canela y su corteza de limón, bautizado, y con un vaso de sifón (agua con gas, de grifo) cuesta ochenta céntimos. Justo lo que decía Zapatero entonces que valía un café.

Un simple café con leche, del mismo tamaño, en el bar de debajo de casa, en Benimàmet, un barrio periférico de Valencia, cuesta un euro y veinte céntimos. Sí, doscientas pesetazas del ala.

Es verdad que en Canarias los sueldos son (bastante) más bajos, pero no me cabe duda de que se vive mejor. Y además, más tranquilo.

Publicar un comentario