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sábado, 18 de abril de 2009

Con magua

Yo siempre he dicho (y pensado) que allí donde tenga una cama, un techo y una conexión a Internet, me sentiré como en casa. Y más si tuviera a quien quiero al lado.

Pero a veces veo que me equivoco en tan simple asunción: por alguna razón, anoche me puse a buscar música de timple. Y claro, con el tiempo que llevo aquí en Valencia, sin una triste isa que llevarme a la boca (o a la oreja), oír una buena folía bien tocada por José Antonio Ramos es algo que a uno le hace llorar, recordando su tierra. Y más bobo yo, para empeorar la cosa, no oí solamente una folía sino que continué con malagueñas, isas y el Somos Costeros.

Algunos es que somos bobos. O que la tierra tira mucho. O las dos cosas.

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